Ruta de los faros(A Costa da Morte) Parte II

 ¡Lo prometido es deuda! No nos hacemos de rogar más y os contamos, al detalle, qué tal nos ha ido en esta segunda etapa de la Ruta de los Faros.



DÍA 1: LAXE - MUXÍA (70 KM)
Unas semanas después, volvemos a la carga. Retomamos la marcha en una jornada que nos lleva pegados al escarpado litoral de A Costa da Morte. Rodamos en un tramo, en teoría, "sin ninguna dificultad" hasta llegar al pueblo de Camelle.

                                                     
                                                                  CAMELLE


           Con todo listo y las bicis preparadas, arrancamos desde la mismísima playa de Laxe.





 La ruta se convierte en un divertido rompecabezas donde el asfalto y las pistas forestales se van intercalando. Rodamos junto al mar rumbo a Arou, dejando atrás hitos tan espectaculares como el imponente Monte Blanco, la salvaje playa de Trece, Santa Mariña y la mítica Punta do Boi.










El camino nos conduce hacia Camelle, un precioso puerto marinero que parece detenido en el tiempo. Estamos en el epicentro de la Costa da Morte, una de las zonas con más naufragios del planeta. Aquí, la bravura del mar contrasta con la nobleza de sus habitantes, quienes durante generaciones se han volcado en el auxilio y salvamento de los tripulantes que sufrieron la furia de este litoral.









 El trágico nombre de "A Costa da Morte" se forjó a fuego a finales del siglo XIX. Tres naufragios históricos marcaron el destino de esta comarca para siempre: las tragedias del Iris Hull en 1883, el HMS Serpent en 1890 y el Trinacria en 1893.





  De todas las tragedias, ninguna caló tanto como la del HMS Serpent. Este torpedero británico navegaba hacia Sierra Leona con 175 tripulantes cuando, el 10 de noviembre de 1890, colisionó a ciegas contra los temibles acantilados de la punta do Boi. El desastre fue absoluto: el mar se cobró 173 vidas. Solo se pudieron rescatar 142 cuerpos; el resto jamás apareció. Con un respeto admirable, los vecinos de Camariñas les dieron sepultura junto a los restos del Iris Hull. Así nació el conmovedor Cementerio de los Ingleses, un punto que encoge el corazón al pasar con la bicicleta.









 Al llegar a la punta del muelle de Camelle, topamos con un rincón único en Galicia. Se trata de un museo de piedras esculpidas con las formas y colores más sorprendentes. Su creador fue un carismático personaje alemán que llegó al pueblo para no marcharse jamás, cautivado por el magnetismo de la zona: el inolvidable Man, el alemán de Camelle.









  Ponemos rumbo a los altos de A Cruz y A Gorita. Son pequeñas cotas sobre el papel, pero esconden rampas durísimas que alcanzan el 20% de desnivel en algunos puntos. Eso sí, el sufrimiento sobre los pedales se compensa con unas vistas espectaculares.







Tras superar ambos altos, la fusión con el océano es absoluta. El terreno da una tregua y se vuelve más llano, permitiendo que calas tan bonitas como las de Reira y Balea desfilen a nuestro lado. Rodamos directos hacia la silueta del emblemático faro de Cabo Vilán, el faro eléctrico más antiguo de España.









Faro de Cabo Vilán
Localidad: Camariñas.
  • De interés: Llegamos al imponente faro de Cabo Vilán, pionero en España al encenderse con luz eléctrica en 1896. Lo que lo hace verdaderamente único es su ubicación, encaramado a un acantilado rocoso a más de cien metros de altura, un paraje protegido como Sitio Natural de Interés Nacional. Además de su espectacular exterior, el edificio cuenta con un centro de interpretación, sala de exposiciones, cafetería y una tienda de souvenirs.



    Avanzamos por un estrecho sendero que corre en paralelo a los acantilados. Esquivando calas escarpadas y rocas, el camino nos guía directos hacia el pequeño faro de Villueira.







Toca reponer fuerzas: parada obligatoria de avituallamiento en Camariñas. Elegimos el restaurante Puerto Arnela para cargar las pilas con el mejor producto local.






  Dejamos atrás la ensenada de A Basa para adentrarnos en un tramo boscoso. El sendero nos conduce directos hacia la desembocadura del río do Porto, regalándonos a nuestro paso unas vistas espectaculares.





                                                      Ya queda poco para Muxía.







Tras 70 kilómetros brutales, el premio está claro: una ducha bien refrescante y, cómo no, una merecidísima cena para recuperar fuerzas.












 La noche estaba espectacular, así que aprovechamos para salir a "soltar" con un pequeño paseo por el pueblo. El broche de oro de la jornada fue ver los minutos finales de la Champions, en la que el Real Madrid C. F. terminó coronándose con la 14.ª.






                                                                                             



DÍA 2: EL DESAFÍO FINAL | MUXÍA - FISTERRA (52 KM)                               




 Antes de dar la primera pedalada, nos preparamos a conciencia con un desayuno "ligero" de esos que hacen falta. Ahora sí, el domingo arranca cruzando el pueblo de Muxía en una pequeña "excursión" rumbo al emblemático santuario de A Virxe da Barca.





  Para la gente de la zona, la tradición en la romería es sagrada: hay que pasar ocho veces por debajo de la Pedra dos Cadrís para sanar los males de espalda. Como a los ciclistas nunca nos viene mal un extra de protección lumbar, Héctor se apuntó al reto de cabeza. ¡No iba a dejar pasar la oportunidad!




Faro de Punta da Barca
  • Localidad: Muxía.
  • De interés: Este faro vigila la costa desde 1896 (con una torre renovada en 1981) en un rincón con un magnetismo único. Se llega a él a través de una carretera corta y cómoda que muere a los pies del Atlántico. Su ubicación es sublime, compartiendo terreno con el santuario de A Virxe da Barca y sus icónicas piedras sagradas, la Pedra de Abalar y la Pedra dos Cadrís. El templo que vemos hoy es un símbolo de resistencia: fue reconstruido con mimo tras ser devorado casi por completo en 2013 por un incendio causado por un rayo.



No hay mejor balcón para escuchar el rugido del mar contra las rocas, incluso en los días más calmados. Volvemos a los pedales porque el mapa nos depara emociones fuertes: el cabo de Punta da Bruita, con sus imponentes acantilados de más de cien metros, y el emblemático faro de Cabo Touriñán.












Faro de Cabo Touriñán
  • Localidad: Touriñán (concello de Muxía).
  • De interés: El acceso por asfalto obliga a rodar sin prisas por una carretera estrecha y sinuosa. Aunque está bien señalizado, la magia de este faro es que no se deja ver hasta pasar la última curva, regalándote la sensación de pedalear hacia ninguna parte... o directo al mar. El complejo actual, construido en hormigón, entró en servicio en 1981 para mejorar el alcance del faro antiguo, que todavía descansa a escasos diez metros. Nos encontramos en el punto más occidental de la España peninsular; de hecho, dos veces al año este cabo es el último lugar de la Europa continental donde se pone el sol. Aunque es famoso por ser un azote constante de viento y oleaje salvaje, visitarlo con el tiempo apacible del verano es una experiencia de lo más reconfortante.









Dejamos atrás ambos salientes y ponemos rumbo a la última y gran ascensión de toda nuestra aventura: el mítico cabo de Fisterra.











Toca apretar los dientes: nos esperan algo más de tres kilómetros de ascensión. Cruzamos un denso bosque con pendientes constantes que se clavan entre el 8 y el 10%. El terreno, una pista de tierra y grava suelta, se vuelve por momentos resbaladizo, pero la recompensa es brutal al mirar de reojo y descubrir la inmensidad del océano asomando a nuestro lado.



















Fue ahí arriba donde sentimos de verdad el misticismo y el respeto que infunde la Costa da Morte. Al coronar la cima del monte, la recompensa apareció ante nuestros ojos: el majestuoso faro de Fisterra, el lugar donde nuestra gran aventura llegaría a su fin.




Faro de Fisterra
  • Localidad: Fisterra.
  • De interés: ¡Meta conseguida! Coronamos el faro más antiguo de la Costa da Morte, cuya linterna se encendió por primera vez en 1853. Este gigante del Atlántico es el final indiscutible de nuestra aventura. Su historia esconde una curiosidad: el plan original de 1847 era construirlo en Touriñán, pero el destino quiso que se alzara aquí, en el verdadero Finis Terrae. Es un lugar con un magnetismo brutal, siendo el punto más visitado de Galicia junto a la catedral compostelana, ya que aquí culmina el epílogo del Camino de Santiago. Como dato geográfico, la ciencia ha desmitificado su leyenda: el punto más occidental no es este, sino el cabo Touriñán que dejamos atrás hace unos kilómetros. El acceso es directo y muy cómodo por carretera desde la localidad.







Con el reto cumplido, tocaba sentarse a comer y repasar las anécdotas de estas dos jornadas inolvidables. Nuestra elección fue el restaurante La Bayonnaise 1803, una parada imprescindible en Fisterra. Su propuesta es un espectáculo: fusiona de maravilla el producto tradicional gallego con técnicas muy innovadoras. Dejaos guiar por Alicia, que os aconsejará de fábula para acertar seguro. Además, os animo a hacer clic en su web para descubrir la fascinante historia náutica que da nombre al local









¡Reto conseguido! Ya hemos completado las tres etapas que nos marcamos como objetivo a principios de año. Ha sido una experiencia increíble para redescubrir el litoral gallego desde otra perspectiva: sin mirar el reloj, paladeando cada rincón y cada instante. Pero, por encima de todo, nos quedamos con haber disfrutado de una aventura irrepetible en una geografía única. Ojalá hayáis disfrutado devorando estas líneas tanto como nosotros exprimiendo los pedales.



Galicia fue, es y será mágica!!




"...el fin no es rodar, rodar es el medio, el medio para descubrir nuevos sitios pero también para reencontrarnos con nosotros mismos".




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