Gravel hasta Razo
Tras el parón obligado por el pequeño accidente de agosto, y con solo unas pocas salidas de toma de contacto en las piernas, el cuerpo ya pedía kilómetros de verdad. La elegida para esta primera tirada larga fue la bicicleta de gravel . Y es que las virtudes de esta modalidad son infinitas: te da la libertad de devorar asfalto, saltar a pistas de tierra y sortear zonas técnicas en una misma ruta. El gravel rompe los esquemas del ciclista tradicional de carretera, ofreciendo nuevas perspectivas y permitiéndote explorar lugares recónditos donde antes era imposible entrar. Puro espíritu de exploración. Pincha aquí! Para mí, la clave del gravel es la seguridad: poder rodar libre, lejos del peligro de los coches y sin la tensión constante de los «enlatados». Es una modalidad que me atrapó por completo y que hoy se lleva el 75 % de mis kilómetros. Para esta tirada larga, decidí añadirle picante al asunto: el objetivo era alcanzar la Playa de Razo a golpe de p...