De Encobras hasta Vilagudín
En principio la idea era ir hasta el embalse de Vilagudín, pasando por el de Encobras y terminando en el de Vilasenín, cerca de Ordés y llegar para comer con la familia.
Pero la Ley de Murphy ya sabemos cómo se las gasta. «Si algo malo puede pasar, pasará».
Así que salimos dirección Cecebre para una vez dejarlo atrás, enfilando carreteras comarcales, atravesaremos nuestro querido Monte Xalo....
Con más de 514 metros de altitud sobre el nivel del mar se alza este gigante natural, que se extiende entre los coruñeses municipios de Culleredo, Carral, Cerceda y Laracha, si bien es en el primero, en la zona de Celas, donde despliega toda su belleza. Se incluye en el Catálogo de los Paisajes de Galicia como lugar de importancia en las secciones de miradores y áreas de especial interés paisajístico.
No es posible dilucidar desde cuando estuvo habitado este monte, pero parece que desde hace miles de años, como así confirman los numerosos restos arqueológicos (en especial mámoas) de tipo megalítico que se desperdigan por la zona, como el Alto de Penas Negras, los Castelos de Veiga y de Xalo o la Pedra Mazafacha, en la que se realizaban rituales de culto a los dioses. Se dice que era punto de reunión de brujas y de celebración de aquelarres, algo que forma parte de las leyendas populares.
Hace diez años, poco más, Cerceda perdía sus trenes de proximidad, herederos de una línea, entre Zamora y A Coruña, vía Santiago, que había nacido de manera definitiva en torno a 1943. Al lado de traviesas y raíles se fueron creando enormes ecosistemas de relaciones personales y comerciales que generaron una intensa vida durante decenios, que hoy ya es historia. Y sin retorno: las vías se eliminaron y túneles quedaron sin uso, salvo en los tramos adaptados para el Eixo Atlántico de Alta Velocidad, o lo que es lo mismo, las nuevas vías paralelas. Más rapidez, mejores trenes, menos alma, escasa funcionalidad para las parroquias. Como las autovías.
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